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Entorno
Puerto de la Cruz

Puerto de la Cruz, el Puerto, como se la conoce popularmente, es una ciudad turística distinta a cualquier otra. Moderna y cosmopolita, en su interior conserva el corazón y el alma de un pueblo entrañable, junto a las viejas casonas con balcones de madera y cubiertas de teja, se levantan nuevas edificaciones que mantienen los rasgos característicos de la arquitectura tradicional canaria. Sus calles peatonales y sus plazas recoletas evocan la imagen y el sabor del pasado. Hoy conviven aquí, en perfecta armonía, lo moderno y lo tradicional, configurando una fisonomía urbana variada, completa, acogedora y atractiva.

 Cerca de un millón de visitantes disfrutan cada año de toda clase de comodidades, restaurantes típicos y de cocina internacional, y todo tipo de centros de ocio y diversión. Los folletos turísticos resumen definiéndola con un eslogan de tres adjetivos: cosmopolita, acogedora y divertida.

Pero, sobre todo, es un lugar privilegiado de la Naturaleza, enclavado en medio del fértil y saludable Valle de La Orotava, con el omnipresente Pico Teide presidiendo las alturas. Ese es el secreto de su prestigio inalterable: su clima primaveral, el ambiente acogedor que rezuman sus calles apacibles y su gente hospitalaria y liberal.

 A diferencia de la mayoría de los destinos turísticos, cualquier época del año es buena para venir y conocer este rincón incomparable de la isla de Tenerife, la tierra bien llamada de la "eterna primavera". Cientos de ciudadanos europeos que vuelven año tras año, con una fidelidad reveladora mantenida desde hace décadas, sienten que disfrutar del aire y el sol de Puerto de la Cruz es una experiencia reconfortante e inolvidable que se hace necesario repetir.

La costa portuense, como ocurre en todo el Norte de Tenerife, es acantilada, sobre todo en los sectores de Punta Brava y Martiánez. El encuadre geográfico condiciona la benignidad climática de la ciudad. Su clima extremadamente moderado y templado a lo largo de todo el año, sin grandes oscilaciones entre las máximas y las mínimas, ya fue recomendado en el siglo XIX por la Sociedad Médica Británica. En realidad, el Puerto goza de un microclima particular que Viera y Clavijo definió como "sano, alegre, sin calor que ofenda ni frío que incomode". Este fenómeno es fruto de la confluencia de una serie de factores naturales, derivados de su proximidad del Trópico de Cáncer. Las estadísticas científicas señalan que Puerto de la Cruz tiene al año más de 1.900 horas de sol al año. Su clima es de tipo estepario, cálido, con veranos secos, propio de todo el litoral de la isla de Tenerife, sobre todo de su costado norte. Se caracteriza por mantener unas temperaturas relativamente elevadas y sin grandes variaciones a lo largo de todo el año, que oscilan entre los 22 grados de máxima y los 15 de mínima, con 18 de promedio anual. La humedad relativa es del 75 por ciento. La precipitación media anual roza los 460 mm., repartida en 75 días de lluvia de media por año.

Fiestas

Las fiestas son otro gran atractivo de la Ciudad, además de una expresión inequívoca de la cultura y el sentir popular. En primer lugar hay que mencionar Los Carnavales -en febrero-, que como los de Santa Cruz de Tenerife, son las fiestas más famosas y de mayor interés turístico. Como consecuencia de la proyección internacional de esta celebración, Puerto de la Cruz y la ciudad alemana de Düsseldorf realizan un intercambio carnavalístico con 25 años de historia.

Una de las fiestas locales de mayor tradición son las Fiestas de Exaltación de la Cruz, el 3 de mayo, que coinciden con la conmemoración de la fundación de la Ciudad. En esta fecha es costumbre adornar con flores las cruces y ermitas. En junio, con motivo de la festividad de San Juan, se encienden hogueras y se bañan en el muelle pesquero los rebaños de cabras, reminiscencias de costumbres ancestrales relacionadas con el mundo aborigen.

En el mes de julio se celebran las Fiestas Patronales en honor del Gran Poder de Dios y Nuestra Señora de la Virgen del Carmen. Son las fiestas mayores. En el programa de actos tradicionales destaca sobremanera la Embarcación de la Virgen y el Festival Internacional de Aeromodelismo. Pero la más curiosa y singular es la Fiesta de "Los Cacharros", en honor de San Andrés (29 de noviembre), en la que se recuerda la antigua celebración de la apertura de las bodegas y el estreno del vino nuevo, arrastrando por las calles toda clase de cacharros de latón y metal. Otro acontecimiento importante, más cultural que festivo, ha sido el Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza de Canarias, del que se han celebrado trece ediciones.